Preparación antes de una operación de hernia: un ensayo demasiado pequeño para sacar conclusiones sobre las complicaciones

Mejorar los hábitos de vida antes de una operación no garantiza que disminuyan las complicaciones. En adultos que iban a someterse a una cirugía programada de hernia ventral, el ensayo aleatorizado STRONG sugiere que este apoyo puede modificar algunos factores de riesgo. Pero su interrupción anticipada, tras reclutar a solo 43 participantes, impide sacar conclusiones sobre el beneficio posoperatorio.

Ilustración de una consulta de preparación antes de una cirugía de hernia ventral.
NutriciónIlustración editorial, no es un dato del estudio.

Un apoyo específico antes de la cirugía

Realizado en dos hospitales universitarios daneses, el ensayo incluyó a adultos con al menos un factor de riesgo relacionado con el tabaquismo, la nutrición, el alcohol o la inactividad física. La obesidad era el factor más frecuente. Aproximadamente tres de cada cuatro participantes tenían un solo factor de riesgo.

Los investigadores distribuyeron a los participantes entre la atención habitual y el programa STRONG. Este incluía seis sesiones semanales en el hospital, que combinaban educación, apoyo motivacional y asesoramiento farmacéutico adaptados a los factores de riesgo de cada paciente.

La variable principal de evaluación era la aparición de complicaciones en los 30 días posteriores a la operación. Los cambios en los hábitos de vida y la calidad de vida eran variables secundarias. La evaluación final de la variable principal y los análisis estadísticos se realizaron de forma ciega.

Cambios de hábitos, sin un beneficio quirúrgico demostrado

Al finalizar la intervención, 13 de los 19 participantes evaluados en el grupo STRONG habían optimizado todos sus factores de riesgo, frente a ninguno de los 22 participantes que recibían la atención habitual. Sin embargo, el resumen no especifica los umbrales utilizados para definir esta optimización. Este resultado sigue siendo preliminar.

Tras las exclusiones y las operaciones no realizadas, se observaron complicaciones en 3 de las 16 personas operadas del grupo STRONG, frente a 4 de las 19 del grupo de control. Estas muestras tan pequeñas no permiten demostrar una reducción de las complicaciones ni concluir que las dos modalidades de atención sean equivalentes.

Los resultados sobre calidad de vida también presentaban matices: la escala visual EQ-5D se mantenía estable en el grupo STRONG y disminuía en el grupo de control, mientras que las variaciones del índice EQ-5D-5L eran similares entre los grupos.

El reclutamiento limita el alcance del ensayo

El cálculo inicial preveía 199 participantes por grupo. Solo se aleatorizó a 43 personas entre marzo de 2024 y mayo de 2025. La lentitud del reclutamiento llevó a la interrupción anticipada del ensayo, que, por tanto, no contaba con la potencia necesaria para responder a su pregunta principal.

Los autores señalan, entre otras, dificultades relacionadas con la derivación de pacientes a centros externos, una estrategia de reclutamiento insuficiente y una baja tasa de inclusión. Así, el estudio aporta sobre todo enseñanzas para organizar un futuro ensayo, más que pruebas que permitan generalizar este programa antes de una cirugía.

Los límites que conviene tener en cuenta

El ensayo se interrumpió de forma anticipada y su muestra es muy inferior a la prevista. Varios participantes no fueron operados. El dossier contiene únicamente el resumen de PubMed, no el texto completo: no se pudieron verificar las definiciones detalladas de los cambios de hábitos, la financiación ni los conflictos de intereses.

Lo que podemos destacar

STRONG aporta un indicio preliminar sobre la modificación de los hábitos de vida antes de una cirugía de hernia ventral. No demuestra que este apoyo reduzca las complicaciones posoperatorias.

Fuentes y procedencia

Partager cet article

X f in

¿Quieres señalar un error o una fuente? Contactar con la redacción.