Demencia en residencias: la realidad virtual no supera a la estimulación cognitiva en un ensayo

La realidad virtual puede ofrecer una actividad inmersiva, pero ¿aporta más que una actividad grupal sin pantallas? En un ensayo aleatorizado con 56 residentes que presentaban síntomas conductuales y psicológicos de demencia, no demostró superioridad frente a una estimulación cognitiva no digital. El bienestar inmediato mejoró después de las sesiones en ambos grupos, sin una ventaja demostrada de la inmersión.

Ilustración de una sesión grupal de realidad virtual en una residencia para personas mayores.
Gadgets y tecnologíaIlustración editorial, no es un dato del estudio.

Una comparación con otra actividad, no con la ausencia de intervención

Este ensayo multicéntrico evaluó una intervención inmersiva de realidad virtual llamada Lumeen en personas que vivían en residencias. El grupo comparador participaba en actividades de estimulación cognitiva no digitales. Este control activo permitía investigar el valor añadido de la realidad virtual frente a otra intervención grupal.

En ambos grupos, los participantes asistían a dos sesiones grupales de 45 minutos por semana durante seis semanas, es decir, 12 sesiones. Los investigadores evaluaban los síntomas antes y después de la intervención mediante el inventario neuropsiquiátrico y una entrevista sobre la apatía. El bienestar inmediato y las interacciones sociales se observaban en cada sesión.

Sin superioridad demostrada y con más interacciones sin realidad virtual

Los investigadores no encontraron ninguna diferencia estadísticamente significativa entre los grupos en la reducción de los síntomas conductuales y psicológicos ni en los resultados globales de bienestar. Esto no demuestra que las intervenciones sean equivalentes: el ensayo simplemente no estableció una ventaja de la realidad virtual.

En promedio, a lo largo de las 12 sesiones, el bienestar inmediato aumentaba entre el inicio y el final de las sesiones en ambos grupos. Por tanto, esta mejora no puede atribuirse específicamente a la inmersión. Además, las interacciones sociales eran más frecuentes en el grupo de estimulación cognitiva no digital.

El resumen no proporciona ni la magnitud numérica de las diferencias ni sus intervalos de incertidumbre. No permite determinar con precisión la importancia práctica de los cambios observados.

Una viabilidad alentadora y una seguridad aún poco documentada

Se notificaron dos acontecimientos adversos leves. Los autores consideran que la intervención es viable en esta población, pero el resumen no especifica la naturaleza de estos acontecimientos ni su distribución entre los grupos. Un ensayo pequeño de seis semanas no basta para establecer la seguridad en todas las situaciones.

Estos resultados se refieren a residentes con trastornos neurocognitivos y síntomas conductuales. No permiten concluir que exista un beneficio en personas sin demencia ni un efecto duradero después de finalizar las sesiones.

Los límites que conviene tener en cuenta

Solo se consultó el resumen de PubMed, no el texto completo. La muestra es de 56 residentes y la intervención dura seis semanas. Los tamaños del efecto, los intervalos de incertidumbre y los detalles de los acontecimientos adversos no se proporcionan en este resumen. No se verificaron la financiación ni los conflictos de intereses.

Lo que podemos destacar

Este ensayo no justifica dar prioridad a la realidad virtual frente a una estimulación cognitiva grupal no digital para reducir los síntomas de demencia. Su valor añadido aún debe establecerse en ensayos de tamaño suficiente.

Fuentes y procedencia

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