Veredicto rápido
Un estudio italiano de seis semanas, POMOSANO, ha recorrido la prensa francesa: tomates a diario, menos grasa en el hígado. El titular es demasiado bonito. El ensayo es real, aleatorizado, y el marcador de esteatosis (CAP) bajó más en el grupo del tomate. La fibrosis no cambió, tampoco el peso, ni la glucemia, ni las enzimas. Los participantes no tenían obesidad. Nadie midió el licopeno en sangre.
Puedes añadir tomates a una alimentación que ya tenga sentido. No puedes tratar una MASLD con una fruta-hortaliza. El «hígado graso» del que hablan los artículos es la esteatosis metabólica, no el foie de las fiestas.
Qué probó realmente el estudio
POMOSANO, publicado el 30 de julio de 2026 en Nutrients, asignó aleatoriamente a 79 adultos con MASLD y un IMC inferior o igual a 30 kg/m². Cuarenta y dos personas comían cada día 200 g de tomates crudos y 50 g de salsa. Treinta y siete seguían una alimentación sin tomate. Duración: seis semanas. La variable principal era el CAP del FibroScan, un parámetro ecográfico que estima la grasa hepática, no una biopsia.
El registro ClinicalTrials.gov (NCT06389851) describe la misma intervención. El ensayo no fue enmascarado: ves si estás comiendo tomates. Esto no invalida el resultado, pero limita lo que podemos deducir de él.
El CAP bajó en ambos grupos. La reducción mediana fue de 35 dB/m con tomates, frente a 18 dB/m sin tomates. El modelo mixto ajustado arrojó una interacción tratamiento × tiempo de −26,63 dB/m (IC del 95 % de −44,00 a −9,25, p = 0,003). Dicho de otro modo: existe una diferencia estadística. No indica que la enfermedad remita ni que disminuya el riesgo de cirrosis.
No hubo diferencias significativas entre los grupos en rigidez hepática, FIB-4, peso, composición corporal ni en la mayoría de los marcadores metabólicos y bioquímicos. Si tus transaminasas, tus triglicéridos o tu glucemia eran el problema visible, este ensayo no te promete nada al respecto en seis semanas.
Dos detalles del reclutamiento impiden convertirlo en una receta universal:
- un IMC superior a 30 impedía participar. Sin embargo, la obesidad es frecuente en la MASLD
- ambos grupos mejoraban un poco. Los consejos alimentarios, el seguimiento o simplemente el tiempo ya bastan para mover un CAP. El tomate se suma a ese ruido, no lo elimina
Licopeno, salsa y kétchup: no confundas las cosas
El tomate aporta licopeno, β-caroteno y polifenoles. La cocción suele aumentar la biodisponibilidad del licopeno, y un poco de grasa facilita su absorción. Es una hipótesis nutricional útil para componer un plato, no la prueba de que POMOSANO haya «actuado a través del licopeno». Los autores no midieron los carotenoides circulantes. Las vías SIRT1, AMPK o PPARα siguen siendo biología experimental, sobre todo en animales.
La dosis probada, en la práctica, se parece a esto:
- unos dos tomates medianos, o su equivalente en tomates cherry, crudos
- 50 g de salsa, es decir, de tres a cuatro cucharadas, idealmente una salsa sencilla y con poco azúcar
No es un vaso de zumo, ni kétchup industrial, ni una cápsula de licopeno, ni el suplemento de tomate entero biofortificado del que se ha hablado en otros espacios en 2026. Si quieres ceñirte al ensayo, quédate con el alimento.
Los tomates cocinados con un poco de aceite ya tienen cabida en un patrón antiinflamatorio. POMOSANO no justifica duplicar las raciones ni comprar un extracto.
Dónde encaja en un plan para la MASLD y dónde no
Las recomendaciones conjuntas EASL–EASD–EASO (2024) no mencionan el tomate como medida aislada. En adultos con MASLD, recomiendan perder peso mediante la alimentación y los cambios de conducta para mejorar la afectación hepática. En caso de sobrepeso, los objetivos que suelen citarse son perder al menos un 5 % del peso para reducir la grasa del hígado, entre un 7 y un 10 % para la inflamación, y un 10 % o más para la fibrosis. También recomiendan mejorar la calidad de la alimentación, siguiendo un patrón mediterráneo, limitar los ultraprocesados ricos en azúcares y grasas saturadas y evitar las bebidas azucaradas. En cuanto a la actividad física, adaptada a cada persona, el objetivo es superar los 150 minutos semanales de intensidad moderada, o 75 minutos de intensidad vigorosa.
El tomate encaja en ese patrón. No lo sustituye. La guía de medidas validadas para el hígado graso metabólico · FR detalla el peso, el FIB-4, el alcohol y los medicamentos, aspectos que este ensayo no aborda. Las bebidas azucaradas y la fructosa líquida · FR siguen siendo un ámbito de intervención mucho más documentado que 50 g de salsa. Un menú de tipo mediterráneo · FR beneficia al hígado por el patrón completo, no por un alimento estrella.
El diagnóstico y el riesgo de fibrosis no se leen en una ensalada. Las sociedades científicas proponen una evaluación mediante índices sanguíneos (entre ellos el FIB-4) y después, si hace falta, una elastografía. Que un CAP baje unas decenas de dB/m en seis semanas no es un pase libre. No te exime de acudir al médico si se ha planteado una esteatosis, si las enzimas son anormales o si hay diabetes, obesidad o un consumo de alcohol que conviene aclarar.
No añadas un «detox hepático» en cápsulas para acompañar los tomates. Algunos extractos concentrados pueden provocar una lesión hepática · FR. El ensayo no evalúa estos productos.
Una lista de alimentos con fama de ser buenos para el hígado no sustituye las indicaciones de un seguimiento renal. Si también tienes que adaptar tus comidas tras haber tenido cálculos, la guía de alimentos ricos en oxalatos ayuda a distinguir entre una reducción selectiva y la exclusión general de los vegetales.
Protocolo prudente si quieres probar el alimento, no el mito
El objetivo no es normalizar un FibroScan en casa. Es ver si una ración diaria de tomates encaja sin sustituir el resto de la atención.
Marco para un adulto que ya haya hablado de su MASLD con un médico y sin contraindicaciones alimentarias:
- Mantén el plan prioritario. Peso si está indicado, alcohol, bebidas azucaradas, movimiento, tratamientos de las comorbilidades. Los tomates vienen después, no en su lugar.
- Durante seis semanas, procura consumir unos 200 g de tomates crudos y 50 g de salsa con poco azúcar al día, con un poco de aceite de oliva si los cocinas o los aliñas. Alternar crudo y cocinado se ajusta al ensayo, sin magia.
- No cambies tres variables a la vez. Si empiezas al mismo tiempo un déficit severo, un ayuno, un suplemento nuevo y los tomates, ya no sabrás qué ha cambiado.
- La variable útil no es un selfi del tomate. Es el perímetro de cintura, el peso medio, la adherencia real y el seguimiento que tu médico ya haya previsto (enzimas, FIB-4, pruebas de imagen). Un CAP de investigación no es un juguete para repetir cada mes por tu cuenta.
- Deja de consumirlo o adapta el consumo si el reflujo empeora, si una intolerancia a la histamina · FR conocida se dispara con el tomate o si hay una alergia real. El tomate no es obligatorio.
Criterios médicos para interrumpir, independientemente del alimento: ictericia, orina oscura, dolor persistente bajo las costillas del lado derecho, confusión, vómitos. Ahí ya no estamos hablando de ensaladas.
Veredicto
POMOSANO es un ensayo exploratorio útil: un alimento mediterráneo corriente, una dosis concreta, un CAP que cambia un poco más que con una dieta sin tomate, sin pérdida de peso medible. Es demasiado poco, demasiado breve y está demasiado alejado de la obesidad clínica para convertir el tomate en un tratamiento del hígado graso. Lo dejo en el plato. No le encargo el tratamiento.





