Esclerosis múltiple: el entrenamiento de fuerza podría aumentar el BDNF, con evidencia limitada

El entrenamiento de fuerza podría aumentar el BDNF periférico en personas con esclerosis múltiple. Un metaanálisis con 126 participantes detecta una señal positiva, pero la certeza de la evidencia sigue siendo baja. Sobre todo, un aumento de este marcador no demuestra una mejoría de la enfermedad.

Ilustración del entrenamiento de fuerza y de la medición del BDNF periférico en la esclerosis múltiple.
EntrenamientoIlustración editorial, no es un dato del estudio.

Cuatro estudios sobre el entrenamiento de fuerza por sí solo

El BDNF es un factor implicado en la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del sistema nervioso para modificarse. Sin embargo, su interés biológico no basta para convertir su concentración periférica en una medida directa de un beneficio para el cerebro.

Esta revisión sistemática buscaba aislar el efecto del entrenamiento de fuerza en personas con esclerosis múltiple. Los autores destacan que las síntesis anteriores solían combinar varias formas de ejercicio, lo que dificultaba distinguir la contribución específica del entrenamiento de fuerza.

Su búsqueda bibliográfica, realizada hasta el 10 de enero de 2026, seleccionó tres ensayos aleatorizados y un ensayo controlado no aleatorizado. Las intervenciones duraban de 8 a 24 semanas, con dos o tres sesiones semanales. El resumen consultado no especifica las condiciones de comparación de cada estudio.

Una señal positiva en un marcador, no una prueba clínica

El análisis combinado indica un aumento del BDNF periférico, con una diferencia de medias estandarizada de 0,49 y un intervalo de confianza del 95 % de 0,15 a 0,83. Esta medida permite agrupar resultados expresados en escalas diferentes: no corresponde ni a un aumento del 49 % ni a una cantidad absoluta de BDNF.

Este resultado no permite concluir que el entrenamiento de fuerza ralentice la progresión de la esclerosis múltiple. El desenlace sintetizado es un biomarcador periférico, no una demostración de mejoría clínica.

Las cargas más altas no producen necesariamente más BDNF

Dos estudios que utilizaron ejercicios de intensidad baja a moderada observaron un aumento del BDNF sérico tras ocho semanas. En cambio, los estudios que emplearon cargas más altas no detectaron cambios significativos en el BDNF, pese a las mejoras funcionales.

Esta diferencia no basta para establecer la superioridad de las cargas bajas: procede de protocolos distintos y de un número reducido de estudios, no de una comparación que permita identificar una intensidad óptima. También recuerda que puede producirse una mejoría funcional sin un aumento medible del BDNF.

Los límites que conviene tener en cuenta

Los autores consideran que la certeza de la evidencia es baja debido a los riesgos de sesgo, la inconsistencia y la imprecisión de los resultados. Solo se incluyen cuatro estudios. El dossier da acceso al resumen de PubMed, no al texto completo: no se pudieron verificar los comparadores detallados, los efectos adversos, la financiación ni los conflictos de intereses.

Lo que podemos destacar

El entrenamiento de fuerza podría aumentar el BDNF periférico en la esclerosis múltiple. Esta síntesis no justifica elegir las cargas para maximizar este marcador ni deducir un efecto sobre la progresión de la enfermedad.

Fuentes y procedencia

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