Fatiga por alarmas en cuidados intensivos: la relajación y los sonidos de la naturaleza muestran un beneficio en las puntuaciones

En cuidados intensivos, la repetición de las alarmas puede provocar una desensibilización a las alertas. Un ensayo aleatorizado realizado con 96 profesionales de enfermería en Irán sugiere que la relajación muscular progresiva y la escucha de sonidos de la naturaleza reducen la fatiga por alarmas. Sin embargo, el resumen consultado no permite cuantificar la importancia práctica del beneficio ni concluir que mejore la seguridad de los pacientes.

Monitores de vigilancia y sus señales de alarma en una unidad de cuidados intensivos.
MentalidadIlustración editorial, no es un dato del estudio.

Dos intervenciones comparadas con un grupo de control

Los investigadores reclutaron a 96 profesionales de enfermería que trabajaban en cuidados intensivos en tres hospitales del sur de Irán. Los distribuyeron aleatoriamente en tres grupos de 32 personas: relajación muscular progresiva, exposición a sonidos de la naturaleza o grupo de control.

La relajación muscular progresiva consiste en contraer y después relajar sucesivamente distintos grupos musculares. Sin embargo, el resumen no especifica la duración de las sesiones, su frecuencia ni las condiciones de escucha de los sonidos. Tampoco describe qué recibía el grupo de control.

La fatiga por alarmas se evaluó con una escala validada antes de la intervención, inmediatamente después y dos meses después. El ensayo se presenta como realizado con enmascaramiento simple, sin que el resumen indique qué personas desconocían la asignación a los grupos.

Puntuaciones más bajas, una magnitud del beneficio desconocida

Ambas intervenciones dieron lugar a puntuaciones de fatiga por alarmas significativamente más bajas que las del grupo de control. No se observó ninguna diferencia estadísticamente significativa entre la relajación muscular y los sonidos de la naturaleza. Eso no demuestra, sin embargo, que sean equivalentes.

El resumen no aporta las puntuaciones medias, las diferencias absolutas entre grupos ni los intervalos de confianza. Por tanto, es imposible determinar si la mejoría supone un cambio importante en el día a día del personal sanitario. Tampoco detalla los resultados en cada momento de evaluación, lo que limita la interpretación del mantenimiento del beneficio a los dos meses.

Un resultado que no demuestra una mejor respuesta a las alertas

La conclusión de los autores alude a un mejor desempeño profesional y a una mayor seguridad para los pacientes. Sin embargo, el resumen no informa de ninguna medición de los tiempos de respuesta a las alarmas, de los errores asistenciales ni de los acontecimientos adversos en los pacientes. Una reducción de la puntuación de fatiga no basta para establecer estos beneficios.

Estos resultados constituyen, por tanto, una posible vía de apoyo para el personal de enfermería expuesto a las alarmas, no una demostración de que estas intervenciones corrijan el problema de las propias alertas. La posibilidad de generalizarlos a otros servicios o sistemas hospitalarios también sigue siendo incierta.

Los límites que conviene tener en cuenta

Solo se consultó el resumen de Europe PMC, no el texto completo. No se especifican la magnitud de los efectos, los detalles de las intervenciones, el contenido del grupo de control ni los posibles efectos adversos. No se pudieron verificar la financiación ni los conflictos de intereses.

Lo que podemos destacar

La relajación muscular progresiva y los sonidos de la naturaleza parecen reducir las puntuaciones de fatiga por alarmas en este ensayo. Su efecto concreto sobre el estado de alerta y la seguridad asistencial sigue sin demostrarse.

Fuentes y procedencia

Partager cet article

X f in

¿Quieres señalar un error o una fuente? Contactar con la redacción.