Suspender los inhibidores del sistema renina-angiotensina antes de una cirugía parece reducir la hipotensión

Suspender o mantener un inhibidor del sistema renina-angiotensina antes de una operación: ambas opciones generan preocupación. Un metaanálisis de cinco ensayos aleatorizados sugiere que la suspensión probablemente reduce la hipotensión en torno a una cirugía no cardíaca ni vascular. Pero no demuestra una reducción de las complicaciones mayores. En el dossier solo está disponible el resumen de PubMed.

Medición de la presión arterial durante la preparación para una intervención quirúrgica.
NutriciónIlustración editorial, no es un dato del estudio.

Dos estrategias comparadas en 10 773 pacientes

Los investigadores reunieron cinco ensayos aleatorizados que comparaban la suspensión con el mantenimiento de los inhibidores del sistema renina-angiotensina en pacientes sometidos a cirugía. De los 10 773 participantes, 5 388 habían sido asignados al grupo de suspensión.

La cuestión va más allá de la presión arterial. Mantener estos medicamentos podría favorecer la hipotensión durante el período en torno a la operación. Por el contrario, suspenderlos genera preocupación por una posible hipertensión importante o insuficiencia cardíaca. El análisis buscaba sopesar estos riesgos, sin incluir cirugías cardíacas ni vasculares.

Menos hipotensión, con una certeza moderada

Se notificó hipotensión perioperatoria en el 27,66 % de los pacientes del grupo de suspensión, frente al 34,06 % del grupo de mantenimiento. El riesgo relativo fue de 0,81, con un intervalo de confianza del 95 % de 0,73 a 0,89. Los autores consideran que este resultado tiene una certeza moderada.

En cuanto a la hipertensión perioperatoria, las proporciones fueron del 9,46 % frente al 8,05 %. Pero la incertidumbre es demasiado grande para concluir que la suspensión aumenta este riesgo: el nivel de certeza es muy bajo.

Aún falta demostrar un beneficio clínico importante

Reducir los episodios de hipotensión no significa automáticamente evitar lesiones orgánicas. El deterioro agudo de la función renal afectó al 10,45 % de los pacientes tras la suspensión, frente al 10,69 % tras el mantenimiento. Para la insuficiencia cardíaca aguda, las proporciones fueron del 5,38 % y del 5,32 %.

Los resultados tampoco permiten establecer una diferencia en el infarto, el accidente cerebrovascular o las alteraciones del ritmo cardíaco. La certeza de los datos sobre estas complicaciones es baja. Por tanto, esta ausencia de una diferencia demostrada no prueba que ambas estrategias sean equivalentes.

Qué podemos extraer de este análisis

La suspensión parece modificar sobre todo el riesgo de hipotensión en torno a la intervención. El resumen no proporciona detalles sobre cómo se suspendió el tratamiento, la duración del seguimiento ni los resultados según la indicación del tratamiento. No permite definir una pauta individual.

Si tomas uno de estos medicamentos y tienes una operación prevista, debes hablar de la decisión con el equipo que prepara la intervención. Estos resultados no justifican que interrumpas el tratamiento por tu cuenta.

Los límites que conviene tener en cuenta

Análisis basado únicamente en el resumen de PubMed, sin consultar el texto completo. El extracto no detalla cómo se suspendió el tratamiento, la duración del seguimiento ni la heterogeneidad. No se han verificado la financiación ni los conflictos de intereses. Los resultados se refieren a cirugías no cardíacas ni vasculares.

Lo que podemos destacar

La suspensión probablemente reduce la hipotensión perioperatoria, pero no se ha demostrado ningún beneficio sobre las complicaciones mayores. La decisión debe individualizarse con el equipo médico.

Fuentes y procedencia

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