Ejercicio después de los 60 años: un ensayo piloto no permite determinar si es mejor el formato en línea o en grupo

Los vídeos de ejercicio permiten una práctica más flexible, pero ¿logran mantener la participación tan bien como las sesiones en grupo? Un ensayo piloto realizado en Suecia con 35 adultos de 60 años o más no permite determinar cuál de los dos formatos es mejor. Durante 26 semanas, el 37 % de los participantes abandonó, principalmente al inicio. Estos resultados se refieren a la viabilidad, no a una eficacia equivalente.

Dos modalidades de ejercicio para adultos mayores: vídeos pregrabados en casa y sesiones presenciales en grupo.
EntrenamientoIlustración editorial, no es un dato del estudio.

Dos formatos comparados durante 26 semanas

Los investigadores reclutaron a adultos que vivían en sus domicilios en tres zonas residenciales suecas. La asignación fue aleatoria por centro, no por individuo: 12 participantes tenían acceso a vídeos pregrabados de ejercicios Otago, mientras que 23 realizaban estos ejercicios en grupo, de forma presencial. El ensayo no fue ciego.

El objetivo principal era evaluar los abandonos, la constancia en la participación y las experiencias que explicaban la continuidad o el abandono del programa. También se midieron la actividad física, la fuerza del tren inferior, los síntomas depresivos y la calidad de vida, pero con carácter exploratorio. Se entrevistó a 17 personas que habían completado el programa y a 7 que lo habían abandonado.

Los abandonos se concentran al inicio

En total, 13 de los 35 participantes abandonaron. La mayoría de estos abandonos se produjo durante las dos primeras semanas. No se observó ninguna diferencia estadísticamente significativa en los abandonos entre los formatos.

La constancia media en la participación parecía mayor en el grupo en línea, pero esta diferencia tampoco fue estadísticamente significativa. Con una muestra tan pequeña, no detectar diferencias no demuestra ni la equivalencia de los formatos ni su eficacia.

El formato no basta para explicar la participación

En las entrevistas, los abandonos se atribuían principalmente a problemas de salud física y a la sensación de que el programa no encajaba con las necesidades de la persona. Por el contrario, el interés por las sesiones, la rutina, el compromiso, la flexibilidad, los comentarios sobre la práctica y, a menudo, la presencia de otras personas favorecían la constancia.

Estas observaciones sugieren que las posibilidades reales de participar y la motivación podrían importar más que la mera elección entre pantalla y presencialidad. Sin embargo, no demuestran que una modificación concreta del programa reduciría los abandonos.

Un estudio de viabilidad, no un veredicto sobre los beneficios

No se notificó ningún acontecimiento adverso relacionado con la intervención. Este hallazgo, en un ensayo pequeño, no basta para establecer la seguridad para todas las personas mayores.

El resumen no aporta resultados numéricos que permitan concluir que hubo un beneficio sobre la fuerza, los síntomas depresivos o la calidad de vida. Por tanto, la principal aportación es identificar las dificultades de participación que deben examinarse en un ensayo más amplio, especialmente los abandonos tempranos.

Los límites que conviene tener en cuenta

El pequeño tamaño de la muestra, la aleatorización limitada a tres centros, la ausencia de cegamiento y los numerosos abandonos limitan la interpretación. El ensayo no tenía el tamaño necesario para evaluar la eficacia. Solo se consultó el resumen de PubMed, no el texto completo. No se verificaron la financiación ni los conflictos de intereses.

Lo que podemos destacar

Los dos formatos parecen viables para una parte de los adultos mayores. Este ensayo invita sobre todo a examinar por qué los participantes abandonan desde las primeras semanas, sin señalar un formato superior.

Fuentes y procedencia

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