Artrosis de rodilla: no se ha demostrado un beneficio adicional de las vitaminas D3 activa o E junto con el ejercicio

Añadir una vitamina al ejercicio no garantiza un mejor resultado en la artrosis. En un ensayo aleatorizado piloto con mujeres posmenopáusicas con artrosis de rodilla, la vitamina D3 activa y la vitamina E no aportaron un beneficio adicional estadísticamente significativo en los síntomas, la fuerza muscular o el rendimiento físico tras 24 semanas. Sin embargo, este resultado no demuestra la ausencia de cualquier posible efecto.

Ilustración de un ejercicio de las extremidades inferiores en casa en el contexto de la artrosis de rodilla.
SuplementosIlustración editorial, no es un dato del estudio.

Tres grupos para evaluar el interés de añadir vitaminas

El ensayo distribuyó aleatoriamente a 88 mujeres posmenopáusicas con artrosis sintomática de rodilla de grado radiográfico 2 a 4. Su edad media era de 71,9 años. Un grupo realizaba únicamente ejercicios de las extremidades inferiores en casa, otro recibía además vitamina D3 activa y el tercero, vitamina E.

Los ejercicios isométricos se realizaban dos veces al día durante 24 semanas. La variable principal de evaluación era el cuestionario japonés de evaluación de la artrosis de rodilla, el JKOM. Los investigadores también medían la fuerza muscular, la marcha de 10 metros, marcadores inflamatorios y la densidad mineral ósea. En total, 80 participantes completaron el seguimiento.

Mejoras, pero sin una ventaja demostrada entre los grupos

En los tres grupos, la puntuación JKOM, la fuerza del cuádriceps y la prueba de marcha mejoraron de forma estadísticamente significativa. Sin embargo, las comparaciones entre grupos no mostraron una ventaja significativa de añadir vitaminas en los síntomas, la fuerza muscular o el rendimiento físico.

La fuerza de prensión mejoró significativamente solo en el grupo de vitamina D3 activa. También disminuyeron algunos marcadores inflamatorios en el grupo de vitamina E. Estos cambios dentro de un grupo no bastan para establecer un beneficio del suplemento: las diferencias correspondientes entre grupos no fueron significativas.

El resumen señala una diferencia entre grupos en la densidad mineral ósea, sin precisar su dirección ni su magnitud. Por tanto, no permite extraer una conclusión práctica al respecto.

Qué podemos concluir de este ensayo

Este ensayo no aporta argumentos convincentes para añadir sistemáticamente estas vitaminas a los ejercicios con el objetivo de mejorar la artrosis de rodilla. Sin embargo, no evalúa todas las poblaciones ni todas las formulaciones: la vitamina D3 estudiada era una forma activa, no una suplementación habitual intercambiable con ella.

El carácter piloto y el reducido número de participantes limitan la capacidad para detectar diferencias modestas. El resumen no indica las dosis, los tamaños del efecto ni los intervalos de confianza. Tampoco permite evaluar los efectos adversos, la financiación o los conflictos de intereses.

Los límites que conviene tener en cuenta

Solo se consultó el resumen de PubMed, no el texto completo. El ensayo piloto se centra en mujeres posmenopáusicas de edad avanzada con artrosis sintomática de rodilla. La ausencia de diferencias estadísticamente significativas no demuestra la equivalencia de las intervenciones. No se pudieron verificar la tolerabilidad, la financiación ni los conflictos de intereses.

Lo que podemos destacar

En este ensayo, añadir vitamina D3 activa o vitamina E a los ejercicios no demostró una mejora adicional de los síntomas o de las capacidades físicas.

Fuentes y procedencia

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