Audífonos después de los 60 años: una revisión sugiere una buena relación coste-beneficio

Los audífonos y los implantes cocleares suponen un coste, pero sus beneficios pueden justificar ese gasto. Así lo sugiere una revisión sistemática de evaluaciones económicas en adultos de 60 años o más. Sin embargo, no demuestra ni un ahorro automático para el sistema sanitario ni un beneficio idéntico para cada persona.

Un audífono colocado junto a su estuche.
Gadgets y tecnologíaIlustración editorial, no es un dato del estudio.

Qué compararon los investigadores

La revisión reúne 27 estudios presentados en 28 artículos. Los investigadores buscaron evaluaciones económicas basadas en ensayos o modelos sobre intervenciones auditivas en adultos de 60 años o más.

Los análisis comparaban los costes y los resultados de las intervenciones mediante distintos métodos: coste-efectividad, coste-utilidad o coste-beneficio. Los costes se convirtieron a dólares estadounidenses de 2024 para facilitar su comparación. El dossier solo proporciona el resumen de PubMed, no el texto completo.

Resultados generalmente favorables

Los análisis concluían, en general, que los audífonos y los implantes cocleares eran coste-efectivos frente a la ausencia de intervención. En las personas candidatas a un implante coclear, este también solía ser coste-efectivo frente a los audífonos. Esta comparación no significa que el implante sea adecuado para todas las pérdidas auditivas.

El acompañamiento o la rehabilitación tras la adaptación del dispositivo también presentaban resultados económicos generalmente favorables. Los análisis de coste-beneficio notificaban beneficios monetarios netos positivos, pero el resumen no indica su importe.

Coste-efectivo no significa más barato

Una intervención puede considerarse coste-efectiva aunque aumente el gasto: en ese caso, sus beneficios se consideran suficientes en relación con su coste. Este resultado no informa directamente sobre el importe que debe pagar de su bolsillo una persona ni sobre si puede permitírselo.

En esta revisión, las conclusiones dependían, entre otros factores, de las mejoras en la calidad de vida, del coste de la intervención, de la edad en el momento de la adaptación del dispositivo y de su uso efectivo. Por tanto, el valor económico no depende solo de comprar un aparato, sino también de los beneficios obtenidos al utilizarlo.

Una evaluación todavía incompleta

Los autores señalan varios puntos ciegos: se omitían algunos costes posteriores, se tenían poco en cuenta los efectos sobre los cuidadores y la sociedad, y las medidas de calidad de vida carecían de coherencia. La validación de los modelos y el análisis de las desigualdades también eran limitados.

Ninguna evaluación se centraba en personas que vivían en instituciones o recibían cuidados de larga duración. El resumen tampoco permite trasladar directamente las conclusiones a la financiación en Francia. Por último, esta revisión económica no demuestra que el uso de estos dispositivos prevenga las caídas o el deterioro cognitivo.

Los límites que conviene tener en cuenta

El análisis se basa únicamente en el resumen de PubMed proporcionado. Los importes de los beneficios, los horizontes temporales y los detalles por país no están disponibles en este extracto. No se pudieron verificar la financiación ni los conflictos de intereses.

Lo que podemos destacar

Las intervenciones auditivas parecen ofrecer un buen valor económico después de los 60 años. Es un argumento a favor de su utilidad colectiva, no una garantía de ahorro ni un criterio suficiente para elegir un dispositivo.

Fuentes y procedencia

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